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sábado, 25 de agosto de 2012

"TAPPO" Viernes 24 agosto 2012.



MAMMA  CLARA
Quien nos enseña el arte del comer bien,
Después de practicar en su casa
el arte de cocinar bien.

TAPPO
Wine Bar de meditación.

Me gusta Tappo. Tengo mis razones. Es el brochecito de oro inicial o final de La Ruta del Vino, via Porras, del barrio de San Francisco. Barrio en abanico de colores sociales del mejor estilo multicultural globalizado. Y no es San Francisco un enclave encerrado y trancado como el insensato hacinamiento de high-rise buildings en Punta Pacífica y otros vecindarios de más grandes ingresos. Se llega a Tappo con facilidad desde vías alternativas como vía Israel, calle 50  y la misma vía Porras. Y porque allí nos esperan siempre Faby y Mirko. Sin ambos el estilo Tappo sería imposible. Y, por último, El Universo Canavaggio, al lado. Un universo paralelo en donde están esperándonos los hijos de Mamá Tierra y Padre Tonel, los vinos en botellas de CANAVAGGIO WINE BOUTIQUE.

De la colección Gobinjit Singh Dhaliwal.

El almuerzo de hoy viernes fue un estrepitoso éxito para el amigo Gobi y yo. Porque Gobi llevó un Gran Toscano de los Marqueses Antinori de Florencia, 75% Cabernet Sauvignon + 20% Sangiovese y 5% Cabernet Franc, el famoso SOLAIA. Este del 2003 lo calificamos a 95 puntos merecidos. Y yo llevé, un Pomerol 2007, Chateau Bonalgue que recibió un generoso 85 puntos o menos, y también, un Sauternes 2009 Chateau Haut Mayne que no calificamos porque nos sirvió para combinarlo “a la toscana” con los cantucci toscani hechos por Mamma Clara, ya que no encontré Vin Santo.

Los Cantucci toscani de Mamma Clara.

Pero la excepcionalidad de este almuerzo la define una lasaña de Mamma Clara al estilo lombardo o piemontés, construida por ella a mano desde la masa en la noche anterior hasta el horneo de hoy. Aclaro que este milagro gastronómico de Mamma Clara no es del Menú de Tappo porque fue su manera civilizada de celebrar la compañía de Mirko y Fabi, sus hijos, y de algunos amigos, como Gobi y yo, que también la quieren mucho. Una pasta casi sin tomates ni cremas, con un cariñoso toquecito de nuez moscada. Algo que solo un artista del norte de Italia puede crear. Muy distinta a las entomatadas lasañas de la Campania que también son sensacionales. Esta es la razón mágica principal del gusto que me provoca el sublime estilo Tappo.

Lasaña Lombarda
NO ESTÁ EN EL MENÚ DE TAPPO.


Pero hay otra. En Tappo se puede meditar a fondo y en superficie, en silencio y en voz alta. Porque hay en Tappo un bullicio italiano pegajoso, de voces y gritos, de extranjeros y nativos tal que, junto a la música de ritmo tropical, crea una ruptura en la continuidad del tiempo y del espacio, como en los exorcismos convocados para abrir ese umbral místico en donde se desploman hacia las profundidades hirvientes de la tierra los espíritus malignos que se nos pegan en los tranques y en la tele. Y ese es el mundo de la meditación en Tappo, un mundo por cierto en el cual a golpe de paninis, copas y sonidos pierdes el peso sofocante del estrés y la maldad, como en una capillita en la cual de rodillas copias plegarias de paz y amor para sanar tus dolencias de siempre. Tappo es el mundo de placeres en donde cobran vida las cosas y las palabras.

Saludos
Flavio.

f  o  t  o s

GOBI Y JACK


Egipto Cerezo
El Mago Merlín de
CANAVAGGIO WINE BOUTIQUE.




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