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sábado, 20 de abril de 2013

"Los Años Locos" jueves 18 abril 2013.




El Cartel de los Sábados
Acta No. 12-2013, Los Años Locos, jueves 18 abril, 2013
Sentados:
Eduardo Briceño, Juan Antonio Mayoral,
Rodrigo Bazán y Rubén Vander Werf.
Detrás:
Martín Corsunsky, Ricardo Jaime, Fabio Pietrosanti,
Flavio Velasquez. Jorge Bazán y
Jorge Dornelles.
 

Deponer potentes.
 
Nuestro imperecedero CEO, Héctor Caso, qepd, enalteció  al amigo Jorge Dornelles asignándole el noble título de Sir George. Y no creo que lo hizo para honrar la magna memoria del gran  estadista,  Baronet Sir George Downing, cuyo apellido titula la famosa calle de Londres. Distinción que mereció por haber consolidado el imperio comercial del Reino Unido aplicando  los  controles dictatoriales del primer mercantilismo inglés y quizá, sobre todo, porque le quitó la isla de Manhattan a los holandeses.

Gracias a mi primordial fantasía racionalista yo creo que, por razones ideológicas, Héctor le puso al amigo Dornelles el título de Sir George para no ungirlo con el sagrado nombre de San Jorge de Capadocia, un caballero que luce más vistoso como símbolo que como mito, y que mató al perverso dragón. Explico.
Ese probable soldado romano que al final del siglo III llegó a ser Tribuno del Imperio Romano, amigo y consejero del Emperador Diocleciano y, eventualmente, el santo cristiano más taquillero de la Edad Media, fue y sigue siendo un símbolo poderoso del drama existencial de la especie humana. Seres espirituales que fantasean siempre con la deposición del poderoso opresor. Es esta una fantasía rebelde que puede hacerse realidad, para bien, como en el drama de David y Goliat. O para mal, como en la tragedia mundial de Las Torres Gemelas,  cuando una banda de malvados islámicos quebrantan uno de los símbolos más convincentes de nuestra civilización occidental  judeocristiana.
CAPADOCIA
Y todas estas reflexiones me hacen pensar en la Capadocia de los tiempos de San Jorge,  área en donde se descubrió un fresco mural pintado hace más de ocho mil años. Y que quizá parece marcar  uno de los  numerosos inicios de la historia universal.
Anatolia hoy Turquía, es la región en donde está la Capadocia de San Jorge.  Diez siglos después de San Jorge fue en Anatolia en donde la culta y cruel civilización islámica medieval detuvo el avance letal de  dos civilizaciones, también cultas y crueles.  Una, la de los mongoles, proveniente del oriente pagano. Y la otra, la de los Cruzados,  llegados del occidente cristiano.
Bueno, queridos lectores, en verdad fueron otros y no éstos los  símbolos  que se agitaron entre nosotros durante esta memorable cena gourmet propuesta por Rubén Vander Werf para celebrar el cumpleaños del amigo Rodrigo Bazán en compañía de los compañeros de El Cartel de los Sábados.
Y en esta cena fue precisamente el gran amigo de todos, Sir George de Panamá, quien jugó el papel simbólico más importante que pueda existir en una comunidad. Me refiero al símbolo de la dialéctica, como arte, como ciencia y como entretenimiento.
Ejemplos. Lord Fabio de Roma Antica enfrentó con valentía a Sir George de Panamá, al contradecir una creencia mediática sobre Cuba o Venezuela que dice que los ciudadanos de ambos países son muy desafortunados porque  hay en ellos un dictatorial  Estado asistencial que le hace la vida muy llevadera a unos, los afiliados al régimen, y a otros no,  los opositores. Sir George no está de acuerdo con Fabio porque cree que en ambos países, todos, favorecidos y afectados, viven por igual las mismas condiciones generales de crispación y temores típicas de toda dictadura.  En fin Sir George sostiene que los ambientes dictatoriales son inaceptables para todos, crean o no crean los ciudadanos  en la ética del trabajo productivo, de la equidad y de la justicia.
Aquí en este debate político sobre Cuba y Venezuela no hubo símbolos, ni personas polémicas, que se salvaran de ser cuestionados. Hasta que intervino el único de los dialécticos que no fue cuestionado, Juan Antonio Mayoral, un empresario madrileño y republicano. Tan emotivo y anárquico, como si fuese nacionalista de Cataluña. Pero Mayoral a diferencia de éstos, defiende a la Monarquía como un símbolo representativo y unificador del Estado Español. Símbolo y sustancia  que adversan los catalanes de derecha e izquierda, de los cuales, entre nosotros, no hubo ninguno. Y allí quedó la cosa.
Parece mentira que nos esperaban al final de la cena dos espectaculares champañas francesas Perrier-Jouet Belle Époque 1995, ofrecidas por Rodrigo para ser bebidas hoy en su honor. Sin embargo, no  lo hicimos y ambas se quedaron imbebibles, quizá para brindar con ellas u otras parecidas, en una próxima velada sí así Rodrigo lo tiene a bien. Y pensé entonces que ambos líquidos, en espera  de nuestros paladares de amor, fueron hoy desde sus floridas  prisiones de anémonas y vidrios, los que inspiraron en  nosotros la más brillante  explosión de emociones dialécticas y políticas que yo haya presenciado en este grupo, sin que la sangre corriera por las calles y sin que ningún símbolo o individuo cuestionado fuese destruido.
Pero veamos seguidamente la ejemplar mesa gastronómica que nos deparó el sorprendente chef Dorindo Rodríguez, oriundo de Cañazas, quien desde muy joven aprendió a cocinar con el gran cocinero italiano, chef Enzo Rizzo y luego, en los dos mejores restaurantes  de Panamá de la época, uno peruano y el otro español.  Chef Dorindo Rodríguez manejó hoy, con gran estilo gastronómico, un menú gourmet tangencial no escrito, que para mí gusto personal es un hermoso avance cualitativo  en relación con  el excelente menú a la carta de Los Años Locos. Veamos esto…

Menú  tangencial.
Bandeja de berenjenas
Aderezadas con tenues aromas del Medio Oriente mediterráneo.

Cocktail de pulpo a la parrilla
Hecho con memorias vivas de antiguos incas peruanos.

Tiras de Asado
En reducción de consomé aromatizado
Con especies orientales y canela.
Sobre un mullido colchón de verduras hervidas
Como las sobras que quedan del cocido madrileño.

LA CANELA. Esta especie aromática que se pierde en la memoria de milenios,  como condimento mágico y elitista de bebidas balsámicas para entretenimientos y usos  medicinales. Y es usada en todos los tipos de cocinas autóctonas y nacionales, a lo largo de los tiempos y del planeta. Es la especie fundamental que Dios le indicó a Moisés que usara para confeccionar junto con Mirra y  Cálamo,  el Aceite de la Santa Unción.
Penne al Aglio, Olio y Peperoncini.
Con tiernas rodajitas de Portobella.
Una versión lujosa de Chef Dorindo que me recuerda
Un antiguo plato de la gente pobre
En tiempos del Nápoles de los Borbones.

Pera asada y helado de vainilla.
Bañados en chocolate negro.
Y acostados sobre un manto  siropado
De fruticas del bosque.

SALUD
Flavio.

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