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miércoles, 9 de enero de 2013

"LA MAR" - Lunes 7 enero 2013.



Flavio Velásquez, Eduardo Briceño y Fabio Pietrosanti.

Elogio de la memoria.

Me impresionan la mayoría de las personas que conozco cuando frente a la opción de degustar conmigo algún menú gourmet propuesto por alguna cocina sana, culta y civilizada, deciden abstenerse de disfrutar dicho privilegio bajo la extraña excusa de estar a dieta y de no querer engordar. Y sin embargo diariamente este tipo de personas se hartan de porquerías y chatarras que los enferman, los deprimen y los engordan.  Los entiendo pero igualmente me impresionan. Por fortuna este lunes 7 de enero de este nuevo año, 2013, en la cebichería La Mar, creada por Gastón Acurio en el barrio de El Cangrejo de la ciudad de Panamá, estuve en compañía de mis amigos Eduardo Briceño, experto en alta tecnología informática y en alta cocina étnica, y Fabio Pietrosanti, fantástico chef propietario del italianísimo restaurante Roma Antica, quienes pertenecen a otra clase de gente y practican otro tipo de estilo de vida. Es decir, pertenecen a esa clase de gente que admiro y que se identifican con los mejores logros de nuestra civilización material y espiritual. Que pertenecen a esa nueva clase de gente, joven, sana y bella, que saben comer con la mente, con la memoria histórica y con un buen gusto ejemplar y refinado. Gente que se mueve rítmicamente en armonía con el poder de la vida y de la tierra, en opuesto contrapunto con las mayorías que aún teniendo abundantes recursos monetarios comen impulsados por las ganas,  el hambre, con el temor de ofender el bolsillo. Quienes además son víctimas involuntarias de emociones colectivas inventadas e impuestas  por las ficciones y manipulaciones comerciales y mediáticas. Que por eso comen acompañadas de la tristeza existencial  de toda esa gente que llega a la mesa para perder la oportunidad de disfrutar una cita con la tradición, con la historia y con la cultura. En fin a todas estas frágiles criaturas de Dios yo les sugiero ir a  La Mar si todavía quieren llegar a tiempo a una cita con la extraordinaria cocina del pueblo y de la tierra peruana en la versión genuina, educada y generosa de Gastón Acurio. Y esa opción la tienen aquí en Panamá, en La Mar o en Tanta. O sea, en ambos lugares como en otros, en especial Roma Amtica, pueden hacer algo noble y enaltecedor a beneficio de ellos mismos. Y quizá iniciar, como nosotros tres lo acabamos de hacer frente a la puerta de este nuevo año, un recorrido y una aventura cautivante por una ruta gastronómica de elevada y sana calidad nutricional e intelectual.

Cebiches y causas.


Langosta estilo La Mar.


Negroamaro di Puglia


El Nogal de Pago de los Capellanes.


Saludos.
Flavio.

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