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miércoles, 3 de noviembre de 2010

“MARTÍN FIERRO” 4 abril 2010.


Cartel del sábado Santo
 4 ABRIL 2010
Almuerzo.


“Aquí me pongo a cantar,
al compás de la vigüela
que al hombre que lo desvela
una pena estrordinaria,
como el ave solitaria
con el cantar se consuela.”


Dice el Martín Fierro de José Hernández.

PARTICIPANTES: Gilles, Héctor, Jorge, Marcelo y Flavio.

AUSENTES: Nadie. Nadie de los presentes notó la falta de los ausentes.

VINOS: Seis botellas. Entre ellas Alegoría, Aalto y Achaval-Ferrer.

PARRILLADA: molleja, entraña, tiritas sin hueso y vacío.

PRECEDIDAS DE: calamares, queso al horno, pulpo a la brasa.

POSTRES: flanes y helados.

DIÁLOGOS: Ratzinger fue el personaje principal que se escapó de la tragedia griega de hace dos mil quinientos años para refugiarse hoy en el seno acogedor de El Cartel y revelarnos un nuevo drama contemporáneo. El drama de los santos inocentes. Lo escuchamos a Ratzinger narrar ese drama como un salmo pediátrico de moda en un mundo incomprensible de santidad institucional. En ese salmo hoy transparente, ayer invisible, las voces blancas de los santos inocentes entonan hoy tristes cantos polifónicos frente a un muro de llantos en donde también se escuchan a capela los himnos suplicantes de amor y de perdón que cantan los santos púlpitos eclesiásticos y que son tan terribles esos púlpitos suplicantes como son igualmente dolorosas las heridas infligidas a los santos inocentes que nunca sanan. Los juicios y las condenas de El Cartel no se hicieron esperar; fueron unitarios, fueron justos y fueron buenos, como toda plegaria iluminada por el brillo dominante de la razón. Yo hablé de Carlos. Y de su deseo de ofrecer un nuevo estatuto para la defensa y el enaltecimiento del cuerpo, de la salud y del goce de los sentidos. A cada uno de todos los presentes yo, Flavio, les llevo más de veinte años. Y pienso que están todos a tiempo de frenar el galope irracional antes de rebasar el umbral que los separa del fascinante festín terminal de la vida loca. Ah!...Ratzinger!.... Ratzinger!...Qué afortunada es la religión del Libro de tener una mente racional como la tuya. Frente al impulso suicida del fundamentalismo, del fanatismo, de la superstición y del crimen mucho puede hacer la fe en la fuerza de la razón, de la tuya y de la nuestra, para vencer los dragones bestiales de los hombres. Hablamos también de Marcelo con Marcelo. Y no podemos hacer nada por Marcelo, a pesar del intenso cariño que expresó Jorge…Marcelo fuma. Y también fuma Héctor. Pero todos bebemos y comemos, como dice Mauricio “a la gula”; y eso nos une fraternalmente tanto como nos une el choque de civilizaciones entre Jorge y Héctor. Sin esas gulas, esas batallas y esos humos, El Cartel reventaría; no por una explosión, sino por un gemido; como dice un poeta. Gilles tiene ideas. Y, además, las ideas de Gilles son muy buenas. Pero esas cosas de Gilles son dos suposiciones que todos compartimos. Por eso Gilles es parte esencial de El Cartel, como el Bosón de Higgs es parte esencial de la materia. Y que también, el Bosón de Higgs, es una suposición aceptada para explicar cualidades del universo que no se entienden. Y si esas suposiciones, las de Gilles y las de Higgs, son erradas entonces el mundo como lo conocemos hoy tendrá que ser pensado de otra manera. Y nadie sabe, en ese caso, cuál sería la fórmula y el plano fundacional de ese nuevo mundo; que seguiría siendo el mismo de ahora. Pero si se demuestra que las suposiciones son ciertas, entonces el mundo de las galaxias junto con el mundo de las micro-partículas sub-atómicas, como el mundo de El Cartel, seguirán como están y se habrá convalidado de esa manera que lo que pensamos que somos es lo que debe ser.

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